Hormiguitas

Publicado por Youenna


Hace unos días echaba de menos el amor, otros días exprimo mi libertad hasta el límite, una canción me hace pensar en tí, otras me recuerdan dolores pasados. Es curioso que canciones que hace 3 años que no escucho porque me recordaban el dolor de los peores momentos de nuestra relación, ahora me hacen sonreir recordando cómo a pesar del dolor, te quería mucho, lo aguantaba todo, ahora me duele no sentirlo.

Te lo dije una y mil veces, ahora lo comprendo, quizás nunca me enamore como la primera vez, a pesar de que estuve colgada de Santi durante todo el colegio, eso no era amor, amor me lo enseñastes tú, el amor lo conocí la primera vez que desperté y te vi durmiendo a mi lado, cuando en París fueron tus besos los que me hicieron despertar por la mañana, cuando pude escuchar en directo “Vivir sin aire” y “Clavado en un bar” con tus brazos rodeándome, el amor lo conocí cuando reunistes a mi familia, con tarta y todo, en mi 17 cumpleaños, cuando el jueves Santo del 2005 me llevastes por primera vez al Tunel, cuando nos perdimos por las calles de Málaga en mi 19 cumpleaños o cuando me abrazastes en el entierro de mi abuelo Pepe, cuando nos quedamos solos aquel día de tetería en tu 20 cumpleaños, cuando en tu 22 cumpleaños alucinastes con el concierto que dieron los Shotgun Blues, cuando abristes nuestro álbum de fotos, cuando sonreistes al ver la caja de madera que contenía un espejo con mi cara grabada. Cuando corristes a verme aquel día que estuve en la playa, la primera vez que me echastes de menos.

Siempre dije que lo que más me gustaba de nuestra relación era que eras mi mejor amigo, era una forma de proteger cuánto poder tenías sobre mí, creo que con un sólo dedo, con un suspiro, con el silencio, eras capaz de hacerme todo el daño del mundo, porque mi mundo eras tú. Me es imposible mojarme bajo la lluvia y no recordar aquel beso en el portal de “El Bola” cuando a penas llevabamos semanas juntos, me es imposible oler la humedad del parque y no sonreir mientras algo aprixiona mi estómago. ¿Cómo todo eso se ha ido?

A mis 19 años no tengo ni idea de la vida, pero en cambio sé demasiado del amor, quisiera no saber tanto. Ahora cierro los ojos, y sé que he estado enamorada, mucho, sé lo que es, sé como se siente, cómo se sufre, y sé que no lo siento por nadie, también sé (y no quisiera saberlo) que nunca más será así, que ya nadie me recojerá en el colegio, que nadie lo hará del bachillerato y que tampoco será la misma persona que me recoja de la universidad, sé que ya un beso no significará tanto y que aquella esquina donde cada noche me despedías quedará vacía, sola, sin significado, sé que esto no volverá, porque como fue contigo no lo será nunca.

Hormigas, mi forma de llamar al amor, esas hormigas que recorren mi tripa mientras las manos me sudan y las piernas me tiemblan. Hormigas, así lo llamabas tú también, tú que decías aquello de “ojalá hubiese sido yo quien te conoció hace 4 años”, tú que me cantabas al oído y me ponías rojitas las orejas, tú que aparecistes en mi vida como un torbellino y lo mandastes todo a la mierda. Arrepentirme, no, sé que hice lo correcto, de forma incorrecta, pero algunas cosas no hay forma de hacerlas de forma correcta, la verdad y la sinceridad quizás sea la única forma. En cambio, ¿amor? Lo he pensado, fuistes el detonante para darle un gran cambio a mi vida, mas de una vez me he preguntado que por qué, ¿qué me enseñastes? ¿a qué me he agarrado? A nada, quizás fue lo único que he aprendido de tí, que no puedes esperar nada de nadie. ¿Estar al final del acantilado? ¿Cuando? A veces, pero esta ostia tenía que dármela yo solita, y eso también me lo has enseñado tú. Distancia, 257 km nos separan, muchos más cuando sé que para tí verme no es una prioridad y me alegro de que así sea, pero por otro en cambio, echo tanto de menos un buen abrazo, uno de verdad.

Abrazos, vacíos, sin sentido, sin que me transmitan nada, abrazos que no me ayudan a llorar ni a reir, abrazos que no significan nada, eso es lo que tengo. Soledad, la que me he buscado, la que tanto temía, a la que me enfrento, la que afronto, la que supero. Lucha, constancia, fuerza, levantarme una y otra vez, es lo único que he aprendido estos meses. Amistad, de las personas que me llaman cuando tengo miedo a salir de la cama, de las personas que me incluyen en sus planes cada viernes para que no me vea sola, de las que me llevan a casa para que no me pase nada y que cada día me preguntan si estoy bien. Amistad de las personas que me rodean y me aprecian.

Hormiguitas, amor, no sé cuándo me curaré de esta enfermedad, cuando me acostumbre a que ya no hay un nosotros, sino yo sola, cuando asuma todos estos cambios, no sé cuánto tiempo necesitaré para volver a enamorarme, para darle a alguien el poder sobre mi felicidad, y para encontrar a alguien que lo merezca, porque ahora sé que es lo que se arriesga, y sé que se pierde, cuánto se pierde.

“Quien no arriesga no gana” ¿y si no ganamos?, ¿estoy dispuesta a volver a perder? Imagino que ese día todo habrá pasado, el día que esté dispuesta a perderlo todo, pero por ahora, solo quiero seguir en este camino hacia mí misma, rodeada de quienes quieren estar, sin esperarte, a ti, ni a ti, ni a nadie, es el momento de empezar a escribir mi historia, de cerrar nuestra historia y empezar mi propio camino, sola, y acompañada de quienes vaya encontrando a mi paso, y los que ya he encontrado.


This entry was posted on 17:33 . You can leave a response and follow any responses to this entry through the Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom) .

0 comentarios