Cascabeles, ruidosos, metálicos, sonoros.. Es imposible silenciar el sonido de un cascabel, es imposible olvidar el significado de ellos.
Mi cascabel más sonoro, el de la trenza de cuero, durante al menos un año lo llevé junto con una concha colgando de la trenza de cuero que llevaba en la nuca, algo que a Sergio le parecía insoportable, día si y día también se quejaba del sonido del cascabel. Cuando el cuero estaba muy deteriorado y me había cansado de sus críticas me corté la trenza.
Ahora cuelga de una nueva trenza, se me cayó y aún no he podido ponérmela (perro flautas que sepan hacer rastas, que me lo digan), pero espera a volver a mi pelo como parte de mi identidad.
Después está el de aquel camello de peluche, el que María tiene la pareja, el que encontramos de coña y que al final es como un símbolo entre nosotras, ese cuelga del gorro de la camiseta de duende.. otro que tampoco se calla nunca. Algo tan simple me hace no olvidar lo mucho que somos la una para la otra, como una amistad de siempre, nunca extrema, nunca enemigas, pero tampoco amigas del alma. El tiempo en cambio, la situación, siempre he podido tirar del teléfono para contarte mis penas y tu sabes que también puedes llamarme, ojo, llamarme so tacaña que siempre me das toques!!! Entre Saratoga y Theatre quedan dos amigas que aunque no nos lo contemos todo, aunque no nos veamos en meses, aunque las fiestas funkys y los conciertos de heavy metal no sean compatibles nosotras sabemos hacerlo posible para que ambas salgamos a delante. Porque tú me has demostrado lo que es estar, porque eres la única que me ha llamado estos meses y siempre me has echo un hueco en tus planes, porque eres una amiga de las de verdad.
El GRAN CASCABEL, el dorado, el de Fresa, que lo llevaba de cachorro para que la escuchásemos y supiésemos dónde se metía, el que cuelga de un bolso... para que se me oiga venir... para llevarla conmigo a todos lados, porque Fresita es la única que tiene paciencia para escucharme todas mis tonterías.
El último, el más reciente, el de Laura, se le cayó en el cesped y me lo regaló, ese lo llevo en la muñeca en la trenza de cuero que me corté hace años, está muy muy deteriorada pero de pulsera queda guay, además así hago mucho más ruido... El de la niña que me ha devuelto la confianza en las mujeres y con la que tengo ahora mucha amistad.
Más cascabeles?? Puede que por ahí tenga alguno más... quien sabe.. pero os imaginais lo que es llegar a casa por la noche con la trenza, la pulsera, la camiseta del duende y el bolso???? Vamos.. como para ir de incógnito...
En fin, cascabeles que forman parte de mi vida... cascabeles que hacen ruido, porque en mi vida no puede haber silencio.
Ruido.
This entry was posted
on 20:15
.
You can leave a response
and follow any responses to this entry through the
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.

1 comentarios