
¿Quien no ha levantado alguna vez un muro en torno a nuestro corazoncito? Yo lo subí hace muchos meses, casi un año atrás, cerré mi vida de sentimientos y me dejé de llevar por una vida física, práctica y llena de vicios y distracciones. Pasaba el tiempo y mi amistad con muchisima gente creció a un nivel asombroso, tanto como para querer de una manera exagerada a quienes meses antes eran simples colegas. Mi interés familiar creció muchisimo volviendo a pasar mucho rato con mis tías, con mis abuelas, con mi familia.
Pero mi muro seguía bien alto, nadie fue capaz de enamorarme, nadie fue capaz de importarme mas allá de los límites que yo tenía establecidos, parecía que me encoñaba, pero a los 3 dias me olvidaba, porque yo no estaba dispuesta a arriesgar.
Lo más importante que he aprendido, que mi felicidad depende sólo y únicamente de mí, no depende de estar enamorada o no, no depende de estar sola o acompañada, no depende de tener con quien salir un fin de semana, depende de lo que yo sienta sobre mí misma.
Pero, ¿y ese muro? ¿me permite ser feliz? Las primeras piedras han caído, ya no tengo miedos, ya me da un poco igual que ocurra, ahora vivo espectante, analizante, observadora, para saber qué camino tomar, para saber qué quiero, y arriesgandome al 100% porque quien no arriesga no gana, y yo he sido muy feliz, quiero arriesgarme a volver a serlo.
Tirando el muro poco a poco, buscando una puerta que me marque el camino, sin tener nada claro pero tirándome al vacío. ¿Por qué tanta confusión?
PD:Mi gorda ta malita, y yo estoy triste
This entry was posted
on 23:02
.
You can leave a response
and follow any responses to this entry through the
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.
0 comentarios