Youenna era una chica de 17 años que adoraba hacer deporte, sobretodo deporte individual y de lucha. Con 10 años ya dominaba el Kárate y el Taekwondo, con 13 era toda una experta en esgrima y con 17 comenzaba a practicar el King Boxing. No conoció a su padre, que abandonó a su madre cuando se enteró de su embarazo y desde entonces ellas dos se las apañaron solas para sacar su vida a delante.
Una noche salía del gimnasio como cada día, escuchando lo último de Manowar en su Mp3, observó en un callejón a un pequeño cachorro aparentemente herido, pero no era más que una trampa. Un tipo que aparentaba unos 30 años apareció por su espalda dispuesto a hacer suya a Youenna, pero no contaba con la destreza, los reflejos y la fuerza de ella, a penas se habia acercado se sorprendió golpeado, reducido e inmovilizado por una chica aparentemente débil.
En ese instante apareció él, tenebroso, oscuro, observando desde las sombras. Sorprendidos Youenna y el hombre cesaron el forcejeo, él salió corriendo muerto de miedo, ella se quedó paralizada, fascinada por la oscuridad que irradiaba aquel ser, por aquellos ojos grises que iluminaban el rostro del chico cual luna ilumina la noche. Sin darse cuenta se vio envuelta en la seducción de él, lo tenía cerca, muy cerca, tanto que le costaba respirar y no tenía miedo, cualquier cosa pero miedo no. Él se acercó más a ella, tanto que sentía su aliento en su cuello, tanto que no supo diferenciar un beso de un mordisco, tanto que se desmayó sin siguiera saber su nombre...
Cuando Youenna se despertó habian pasado horas, estaba aterrada, llena de sangre, en su habitación. Su madre no estaba, debía estar de guardia (su madre es médico), recorrió la casa y cerró todas las persianas, un instinto le decia que debia ocultarse en la oscuridad y empezaba a amanecer...Seguía entrando luz así que terminó por sentarse en el armario y de este modo, abrazada a sus piernas terminó por quedarse dormida. No entendía nada de lo que había pasado, por qué se sentía tan diferente, por qué no podía quitarse de su mente aquella mirada, aquellos ojos...
Durmió mal, sentía agujetas en todo su cuerpo lo que en ella no era frecuente y no dejaba de recordar aquellos ojos grises. Cuando despertó decidió dar un paseo por un parque cercano, estaba soilitario, normal en la noche de Sevilla, además el terror se había apoderado de las calles desde un tiempo atrás. Pero ella no tenía miedo, no, solo curiosidad y encontró lo que buscaba. De nuevo desde las sombras apareció aquel ser, negro, vestido de cuero, otra vez se encontró cautivada por su mirada. Esta vez habló él, le dijo que la había elegido por su valentía y su destreza, por ser independiente y por tener una personalidad fuerte. Todo lo que le mostró en el enfrentamiento con el presunto violador. También le explicó qué había ocurrido, ella ahora era un vampiro, un neonato, un Brujah y que juntos llegarían muy lejos para conseguir la paz. No tenía elección, así que muerta de miedo aceptó ser su alumna y aprender todo lo posible sobre la sociedad vampira en el tiempo mas breve posible. Su nombre era Cathbad.
Pero eso nunca fue posible, a penas daban por zanjada la conversación un Sabbat se dejó ver ante ellos. Youenna sabía qué significaba aquello, la lucha no hacía sino comenzar. Cathbad no quería arriesgar la vida de la muchacha, esta vez no luchó sino que intentó huir con ella, al salir del camino vierno como otro Sabbat les cerraba el paso, tenían a la madre de Youenna presa, estaba confusa. Cathbad debía decidir rápido, luchar o huir. Ordenó a Youenna su escapada, debía huir en busca de otros Brujah que le enseñasen el camino, si sobrevivía se reunería con ella en una semana.
-Corre Youenna, vé a la Cartuja, a Avalon, ellos te protegerán y enseñaran en mi ausencia. No te da tiempo porque va a amanecer así que duerme en mi casa, la más oscura, caída y tenebrosa de la calle Matahacas, cuando despiertes ve a Avalon, cuentales lo ocurrido y sobretodo ten cuidado, no te fies de nadie por el camino. Si en una semana no estoy en Avalon, no me esperes, sigue tu camino sola. Yo salvaré a tu madre.
Sin embargo, ese día no llegó nunca, él nunca volvió y su madre tampoco. Ambos murieron aquella noche, a ambos los habia perdido y se sentía completamente sola, estaba sola. Es ahora cuando iniciará el viaje en busca de venganza y de justicia por su madre y por Cathbad, a quienes no volvería a ver. Tras aprender todo lo posible sobre la cultura y sociedad vampírica.
Youenna posee mucho dinero pues su madre muere y le deja una notable herencia que ella recibe mensualmente en una cuenta bancaria, lo que permite su subsistencia.
Físicamente Youenna es de estatura media (1.60 m), no excesivamente delgada pero estilizada, su figura enmascara la fuerza que sus músculos poseen. Es pelirroja y lleva el pelo liso y corto, a la altura de las orejas. Tiene los ojos color avellana y la tez clara. Viste vaqueros elásticos y camisetas creadas por ella misma, trozos de telas unidos con imperdibles que dejan ver su cuerpo a través de las uniones. Siempre lleva botas de montaña y una pequeña riñonera donde lleva todo tipo de artículos, desde su navaja suiza a un botiquín pequeño y una PDA con GPS que le permite estar en todo. A veces lleva una gabardina de cuero.
Youenna era una chica de 17 años que adoraba hacer deporte, sobretodo deporte individual y de lucha. Con 10 años ya dominaba el Kárate y el Taekwondo, con 13 era toda una experta en esgrima y con 17 comenzaba a practicar el King Boxing. No conoció a su padre, que abandonó a su madre cuando se enteró de su embarazo y desde entonces ellas dos se las apañaron solas para sacar su vida a delante.
Una noche salía del gimnasio como cada día, escuchando lo último de Manowar en su Mp3, observó en un callejón a un pequeño cachorro aparentemente herido, pero no era más que una trampa. Un tipo que aparentaba unos 30 años apareció por su espalda dispuesto a hacer suya a Youenna, pero no contaba con la destreza, los reflejos y la fuerza de ella, a penas se habia acercado se sorprendió golpeado, reducido e inmovilizado por una chica aparentemente débil.
En ese instante apareció él, tenebroso, oscuro, observando desde las sombras. Sorprendidos Youenna y el hombre cesaron el forcejeo, él salió corriendo muerto de miedo, ella se quedó paralizada, fascinada por la oscuridad que irradiaba aquel ser, por aquellos ojos grises que iluminaban el rostro del chico cual luna ilumina la noche. Sin darse cuenta se vio envuelta en la seducción de él, lo tenía cerca, muy cerca, tanto que le costaba respirar y no tenía miedo, cualquier cosa pero miedo no. Él se acercó más a ella, tanto que sentía su aliento en su cuello, tanto que no supo diferenciar un beso de un mordisco, tanto que se desmayó sin siguiera saber su nombre...
Cuando Youenna se despertó habian pasado horas, estaba aterrada, llena de sangre, en su habitación. Su madre no estaba, debía estar de guardia (su madre es médico), recorrió la casa y cerró todas las persianas, un instinto le decia que debia ocultarse en la oscuridad y empezaba a amanecer...Seguía entrando luz así que terminó por sentarse en el armario y de este modo, abrazada a sus piernas terminó por quedarse dormida. No entendía nada de lo que había pasado, por qué se sentía tan diferente, por qué no podía quitarse de su mente aquella mirada, aquellos ojos...
Durmió mal, sentía agujetas en todo su cuerpo lo que en ella no era frecuente y no dejaba de recordar aquellos ojos grises. Cuando despertó decidió dar un paseo por un parque cercano, estaba soilitario, normal en la noche de Sevilla, además el terror se había apoderado de las calles desde un tiempo atrás. Pero ella no tenía miedo, no, solo curiosidad y encontró lo que buscaba. De nuevo desde las sombras apareció aquel ser, negro, vestido de cuero, otra vez se encontró cautivada por su mirada. Esta vez habló él, le dijo que la había elegido por su valentía y su destreza, por ser independiente y por tener una personalidad fuerte. Todo lo que le mostró en el enfrentamiento con el presunto violador. También le explicó qué había ocurrido, ella ahora era un vampiro, un neonato, un Brujah y que juntos llegarían muy lejos para conseguir la paz. No tenía elección, así que muerta de miedo aceptó ser su alumna y aprender todo lo posible sobre la sociedad vampira en el tiempo mas breve posible. Su nombre era Cathbad.
Pero eso nunca fue posible, a penas daban por zanjada la conversación un Sabbat se dejó ver ante ellos. Youenna sabía qué significaba aquello, la lucha no hacía sino comenzar. Cathbad no quería arriesgar la vida de la muchacha, esta vez no luchó sino que intentó huir con ella, al salir del camino vierno como otro Sabbat les cerraba el paso, tenían a la madre de Youenna presa, estaba confusa. Cathbad debía decidir rápido, luchar o huir. Ordenó a Youenna su escapada, debía huir en busca de otros Brujah que le enseñasen el camino, si sobrevivía se reunería con ella en una semana.
-Corre Youenna, vé a la Cartuja, a Avalon, ellos te protegerán y enseñaran en mi ausencia. No te da tiempo porque va a amanecer así que duerme en mi casa, la más oscura, caída y tenebrosa de la calle Matahacas, cuando despiertes ve a Avalon, cuentales lo ocurrido y sobretodo ten cuidado, no te fies de nadie por el camino. Si en una semana no estoy en Avalon, no me esperes, sigue tu camino sola. Yo salvaré a tu madre.
Sin embargo, ese día no llegó nunca, él nunca volvió y su madre tampoco. Ambos murieron aquella noche, a ambos los habia perdido y se sentía completamente sola, estaba sola. Es ahora cuando iniciará el viaje en busca de venganza y de justicia por su madre y por Cathbad, a quienes no volvería a ver. Tras aprender todo lo posible sobre la cultura y sociedad vampírica.
Youenna posee mucho dinero pues su madre muere y le deja una notable herencia que ella recibe mensualmente en una cuenta bancaria, lo que permite su subsistencia.
Físicamente Youenna es de estatura media (1.60 m), no excesivamente delgada pero estilizada, su figura enmascara la fuerza que sus músculos poseen. Es pelirroja y lleva el pelo liso y corto, a la altura de las orejas. Tiene los ojos color avellana y la tez clara. Viste vaqueros elásticos y camisetas creadas por ella misma, trozos de telas unidos con imperdibles que dejan ver su cuerpo a través de las uniones. Siempre lleva botas de montaña y una pequeña riñonera donde lleva todo tipo de artículos, desde su navaja suiza a un botiquín pequeño y una PDA con GPS que le permite estar en todo. A veces lleva una gabardina de cuero.
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